OFTALMOLOGÍA: USO DE CORTICOIDES EN LA TERAPIA OCULAR

USO DE CORTICOIDES EN LA TERAPIA OCULAR


Desde su introducción en la terapia ocular, los corticoides han sido considerados de gran utilidad para el control de la inflamación ocular, tanto en procesos intra como extraoculares.
Se pueden emplear en forma de colirios, pomadas o en inyección subconjuntival, además de su ya conocida administración sistémica.
Los corticoides que se pueden administrar en colirios o pomadas son hidrocortisona, medrisona, fluorometolona, fluorocinolona, prednisona, prednisolona, dexametasona, clobetasona y betametasona.
El riesgo de producir glaucoma cortisónico va a depender fundamentalmente de su penetración intraocular, es decir, a mayor penetración mayor riesgo de elevar la presión intraocular.
Los de baja penetración y por lo tanto menor riesgo son: hidrocortisona y medrisona. De penetración media son la prednisona y la prednisolona junto con la triamcinolona.
Alta capacidad de penetración tienen la metilprednisolona, betametasona y dexametasona.
La fluorometalona es la única excepción de la regla, pues tiene una gran capacidad de penetración ocular con un riesgo relativamente bajo de elevar la presión ocular.
Fármaco y Cantidad en 1 ml de colirio o1 g de pomada :

Hidrocortisona 10 mg
Medrisona 10 mg
Fluorometolona 1 mg
Fluocinolona 0.25 mg
Prednisona 5 mg
Prednisolona 5 mg
Dexametasona 0.5 – 1 mg
Clobetasona 1 mg
Betametasona 1 mg
Triamcinolona 1 mg

Dosificación máxima recomendada: 2-4 aplicaciones por día 1 gota cada 4 - 6 horas

Como se ve, el problema fundamental que deriva de los tratamientos con corticosteroides es la posibilidad de aparición de efectos colaterales a nivel ocular, que pueden condicionar su utilización.
La aparición del glaucoma cortisónico está relacionada fundamentalmente con la aplicación tópica, y habitualmente se presenta tras la aplicación mantenida durante un período de 6 semanas pero, en algunos casos, se presenta al cabo de 15 días; por ello, en caso de tratamientos prolongados, es conveniente vigilar periódicamente la presión intraocular. En tratamientos a más largo plazo se pueden presentar cataratas cortisónicas.
Estos efectos han intensificado la búsqueda de fármacos que, manteniendo su efecto antiinflamatorio, carecieran de los efectos secundarios de los corticoides.


Dr. Víctor Barba

Dpto. Científico de Laboratorio Love Sudamericana
Coordinador
MN 3729 RM 072

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